jueves, 26 de agosto de 2010

Map of the problematic

Fear...
and panic in the air...
I want to be free
from desolation and despair...
And I feel...
like everything I saw
is being swept away
when I refuse to let you go.
I can't get it right...
Get it right...
Since I met you.

Loneliness be over...
When will this loneliness be over?

Life...
will flash before my eyes...
So scattered and lost,
I want to touch the other side...
And no one...
thinks they are to blame...
Why can't we see...
When we bleed we bleed the same?
I can't get it right...
Get it right...
Since I met you.

Loneliness be over...
When will this
loneliness be over?
Loneliness be over...
When will this
loneliness be over?

Muse, Map of the problematic

Lo peor y lo mejor de ti

Hace ya algunos años, me di cuenta de que, en general, la gente no es de ninguna manera: es de un modo u otro con una u otra gente. No es que uno cambie, sino que su comportamiento es distinto según quién sea la persona con la que está tratando, y así, a veces, la combinación de forma de ser y de comportarse es idónea, y en otras ocasiones, simplemente desastrosa. Pues bien, hay gente capaz de sacar sólo lo peor de otras personas.

Uno puede tener una parte buena, otra regular y otra mala. Pues bien, hay gente cuya actitud sólo permite a los demás mostrar la peor de sus caras. Nunca genera una combinación que favorezca algo que no sean conflictos, problemas, discusiones...

Por suerte, en el otro lado tenemos a la gente capaz de todo lo contrario. La que nos hace mejores, porque estando con ella desarrollamos nuestra mejor faceta y arrinconamos la peor.

Sería curioso observar cómo se interactúa con una persona de cada tipo a la vez. Una que te saca lo peor y otra que te saca lo mejor. No tengo claro de qué dependería que nos venciese la ira o el amor, pero es posible que de lo que predominase en ese momento en la actitud de esas dos personas, o de qué fuera más poderoso, el odio por una o el cariño por la otra.

Al menos de momento yo quiero comprobarlo.

miércoles, 25 de agosto de 2010

De mi gran "amigo"...

"Uno puede defenderse de los ataques; contra el elogio se está indefenso".

Sigmund Freud

Ejemplo

Es increíble la cantidad de caras que puede tener una historia según quién la cuente y de qué manera. Ni siquiera hace falta mentir ni maquillar la verdad, sólo cambiar el prisma con el que se ven las cosas.

Un caos completo, un fracaso absoluto, una vergüenza para enterrar... todos convertidos en un ejemplo a seguir. Tus sobras a un mendigo lo alimentan. Tus limosnas, a él, lo hacen rico.

Cuando seamos mayores

Cuando eres pequeño hablas continuamente de todo lo que harás cuando seas mayor. En esa época, que parece interminable, vas acumulando tareas para ese momento, sin preocuparte demasiado todavía de si tendrás las capacidades necesarias para llevarlas a cabo.

Conforme van pasando los años y tú creces, te vas preguntando, poco a poco y al volver la vista hacia todo lo que ya has logrado, si acaso ya eres mayor. Si todo lo que tienes es poca cosa, si tendrías que tener mucho más, o si debes estar orgulloso de ti.

Normalmente nunca es suficiente, y uno se consuela pensando que tampoco es tan mayor. Que tal vez todo lo que aún le queda lo consiga en los años venideros. Pero pensando de ese modo nunca se termina de crecer. Por eso, de hecho, puede que nunca dejemos de hacerlo, puede que nunca seamos mayores. Y es así, o si no al menos hay que tratar de no ser nunca tan mayores como para dejar de perseguir sueños.

Una tarde cualquiera

Las delgadas líneas de cemento que separan las baldosas se van volviendo cada vez más anchas, hasta que el suelo, naranja, funde sus límites eternamente en el gris del material.

El bullicio de los niños se ha quedado al otro lado, incapaz de alcanzarnos en esa suerte de isla que contiene sólo nuestro banco, y el olor de los árboles se ha camuflado entre el que desprende tu ropa, que huele a limpio.

Mi mirada ya no llega hasta los letreros luminosos que se emborronan cuando los miran mis ojos miopes: se pierde en tu cuello. Mi mano en tu pelo y mis labios en tu barba de varios días que ya no raspa sino que está suave.

Pero el banco no flota, aunque yo lo sienta en el aire, con tus piernas enredadas en las mías. Ni el espacio se ha expandido para ofrecernos intimidad. Es que cuando estoy contigo ya sólo existes tú, hasta que el minutero del reloj me arrastra a la realidad de nuevo y arma otra vez el universo, que sigue donde se quedó antes de que lo parases para mí.

jueves, 19 de agosto de 2010

Dime con quién andas...

No suelo tener mucho que ver con la gente que conozco. Y es que se pueden compartir con los que nos rodean millones de cosas, montones de experiencias. Se les puede querer y ser feliz con ellos, pero no necesariamente tenemos que ser iguales.

Creo que a veces la gente confunde la compatibilidad con la igualdad. Quizás tu forma de ser te permita estar en armonía con otros que son de otro modo, pero no por ir con ellos tú eres de esa forma. Pero lo cierto es que, si te ven al lado de una persona, te tratan como a ella. Dan por hecho que te gusta lo que a ella le gusta, que te disgustan las mismas cosas, que te apetece hacer lo mismo, que tus intenciones son las suyas, que pensáis igual sobre todos los temas...

Es como si no estar solo te dejase sin personalidad. La gente se comporta contigo como si fueras otro sin pararse a comprobar cómo eres tú. Y te juzgan, te sentencian y te condenan. Pero no saben que en realidad se lo están haciendo al otro.