sábado, 24 de abril de 2010

Naturaleza muerta

No ha salido el sol
y Ana y Miguel
ya prenden llama...

Ella sobre él,
hombre y mujer,
deshacen la cama...

Y el mar que está loco por Ana
prefiere no mirar...
Los celos no perdonan
al agua, ni a las algas, ni a la sal...

Al amanecer ya está Miguel
sobre su barca...
Dame un beso, amor,
y espera quieta
junto a la playa...

Y el mar murmura en su lenguaje:
"Maldito pescador...
Despídete de ella,
no quiero compartir su corazón..."

Y llorar,
y llorar,
y llorar por él.

Y esperar,
y esperar,
y esperar de pie
en la orilla a que vuelva Miguel...

Dicen en la aldea
que esa roca blanca es Ana...
Cubierta de sal
y de coral
espera en la playa...

No esperes más, niña de piedra,
Miguel no va a volver...
El mar le tiene preso
por no querer cederle a una mujer...

Y llorar,
y llorar,
y llorar por él.

Y esperar,
y esperar,
y esperar de pie
en la orilla a que vuelva Miguel...

Incluso hay gente que asegura
que cuando hay tempestad
las olas las provoca
Miguel luchando a muerte con el mar...

Y llorar,
y llorar,
y llorar por él.

Y llorar,
y llorar,
y llorar por él.


Y llorar,
y llorar,
y llorar sobre el mar...


Mecano, Naturaleza muerta

Reafirmarse conversando

Muchas veces hablas con otra persona para contarle aquello que te ocurre, pero en realidad es como si hablases solo. Y no es porque el otro no te escuche o te preste poca atención, sino porque tú no haces mucho caso a lo que él te dice.

Quieres soltar todo lo que te ha pasado y que alguien más lo sepa, pero sólo te interesa lo que te digan si te es favorable. No quieres una opinión, ni subjetiva ni objetiva, de un observador ajeno a lo que sucedió. Quieres que te confirmen lo que tú piensas, y si no lo hacen ignoras aquello que te digan.

Así es como tantas veces necesitamos a otros aunque sólo sea para repetirnos las cosas ante un público que las comparta con nosotros. De ese modo, sólo conseguimos reafirmar nuestras propias impresiones, apartándolas de una posible muerte a manos de los ojos de otro.

viernes, 23 de abril de 2010

El sabor de los sueños al romperse

Los sueños no son, como el chocolate, dulces y sabrosos cuando se derriten en tu boca. Más bien te dejan un regusto amargo que no se te quita por mucha agua que bebas. Ese mal sabor, además, no se va nunca. Pero se puede transformar.

A veces de tanto degustarlo deja de saber a nada, y al final no se ha ido pero ya no nos molesta. Se queda ahí para siempre pero nos deja vivir igual.

Otras sin embargo se vuelve aún más amargo. De amargo pasa a agrio e incluso nos hace vomitar. Así, acaba uno arrojando sus sueños, una vez rotos, para poder armar unos nuevos.

Lo que tienen, eso sí, es que nunca sabes a qué te van a saber dentro de un tiempo, si es que aún siguen sabiendo a algo. Pero la primera impresión que te dejan la conoces desde el principio, y esa sí que te acompaña para el resto de tu vida, te sepa a lo que te sepa.

martes, 20 de abril de 2010

Finales

Tengo un pequeño dilema, y es que no sé si prefiero los finales felices o los que no lo son. De pequeña, casi todo lo que escribía acababa en tragedia. Creo que lo hacía por dos razones: porque impresionaba más, y especialmente escribiendo eso a esa edad, y también porque me parecía más realista. En la vida no todo acaba bien. De hecho, es casi más frecuente vivir o encontrarse con historias que se truncan al final que con maravillas que duran para toda la vida.

Pero es que justo por eso no sé qué prefiero. ¿Un final bueno, que me haga soñar un rato y olvidarme de que eso en la vida real es prácticamente inalcanzable? ¿O uno malo, que refleje la realidad y no dé falsas esperanzas a nadie?

Supongo que al final me quedo con los dos. Según cómo de emocionantes o cómo de tristes sean, dependiendo de qué cuenten, cómo lo hagan y lo creíbles que sean, ambos pueden estar bien. Quiero finales bonitos que parezcan tan de verdad que me devuelvan la esperanza... y otros tan trágicos que me preparen por si el sueño que me han regalado los bonitos no se llega nunca a realizar.

domingo, 18 de abril de 2010

¿Qué es la vida?

"¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño: que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son".

Segismundo, La vida es sueño

Problemas y tiempos

Hace poco oí a alguien decir que, cuando tienes problemas, miras hacia atrás, pensando en lo bien que estuviste en el pasado, y hacia el futuro, imaginando cómo se solucionarán las cosas o preguntándote qué vas a hacer, y lo que no estás es en el presente.

Y yo creo que es cierto, y que en realidad los problemas muchas veces tienen su solución ahora. No hace falta dejar pasar el tiempo con la vana esperanza de que se arreglen solos, y torturarse con el pasado tampoco sirve de nada, porque mal que nos pese a muchos, volver atrás es imposible.

Al final puede que el peor de los problemas sea ése: no ser capaz de solucionarlos justo por intentar hacerlo en cualquier parte menos en el presente.

Ética

Me pregunto hasta qué punto puede ser ético investigar la eficacia de ciertos tratamientos. Entiendo que, para comprobar que realmente sirven para lo que se esperaba, es necesario experimentar, pero cuando hay vidas en juego, ¿cómo puedes decidir a quién dar esperanza y a quien dejar morir en el grupo control? El azar empareja a los sujetos, pero es la persona la que les da o no aquello que podría (o no...) ayudarles.

En realidad, de esa forma se ayudará después a más personas, y los participantes dan su consentimiento antes de entrar a formar parte de una investigación... pero se me hace difícil pensar en ser el experimentador. Pensar en saber que estás ayudando a unos pero no a otros. Pensar en ver los resultados y que estos te digan que en el grupo experimental hubo un porcentaje mucho mayor de supervivientes. Pensar en darte cuenta de que podrías haber salvado a mucha más gente de haber proporcionado el tratamiento a todos los participantes.

Aunque tampoco debe ser fácil cuando eso falla o hace más mal que bien. Cuando el grupo al que aplicas el tratamiento es el que registra el mayor porcentaje de fallecidos.

De todos modos, creo que hay preguntas a las que uno no llega a responder. Si eso es o no ético puede que sea una de ellas.