domingo, 8 de febrero de 2009

Puentes

Éste creo que es colgante y además está en mal estado. Llevo tiempo meditando qué hacer con él... y si lo hago es porque lo construí con mucho cariño y me da pena no poder volver al otro lado. Podría cortar las cuerdas que lo unen a esta parte del acantilado y acabar con lo poco que queda de él. O quizás intentar repararlo, aún sabiendo que tiene pocas posibilidades de sobrevivir. Pero mi naturaleza -tal vez estúpida por humana- me empuja a cruzarlo así, tal y como está.

Sé que me puede tirar al vacío, pero no me importa, estoy acostumbrada a él. Yo... soy vacío. Y creo que gano más si consigo cruzarlo, sea sana y salva, con el agarrotamiento del miedo en el cuerpo o con algunas magulladuras por agarrarme a las cuerdas en mal estado, porque lo que no me da igual es vivir sin volver a visitar ese otro lado.

Las vistas desde aquí son muy bonitas... pero no me basta. Y ese puente en medio tan deteriorado lo hace peor aún. Que nadie me dé un paracaídas: confío en que llegaré. Y si no lo hago puedo aprender a volar.