martes, 18 de noviembre de 2008

Y qué...

Qué duro es descubrir que no eres especial... Que todo lo que te gusta, por raro que sea, también atrae a muchos otros. Que las cosas de las que eres capaz también pueden hacerlas otros y, a veces, hasta mejor. Que tus marcas se pueden superar, incluso fácilmente. Que cuando peleas con alguien es capaz de olvidarte, porque siempre hay otras personas que pueden llenar el vacío que tú dejaste...

Pero después del chasco te viene una pregunta a la cabeza que desplaza todo lo anterior: ¿y qué? Y la respuesta es...: pues nada. No pasa nada. No pasa nada, porque realmente nadie es especial... sólo que todos podemos llegar a serlo para alguien, incluidos nosotros mismos.

La gente que acaba marcándonos no nació siendo diferente al resto, sino que un conjunto de cualidades, habilidades, interacciones, situaciones e incluso casualidades la hizo distinta. Distinta para nosotros... y esa configuración es única para cada persona que nos encontramos. Eso es lo que nos hace ser especiales o simplemente uno más para el resto... Así que, por lo demás, tampoco importa tanto ser un poco normal.

"Quizás para el mundo seas sólo una persona, pero para una persona eres el mundo".