lunes, 4 de enero de 2010

Criterio

No son pocos los que se confunden cuando les digo que no tienen criterio. No sé por qué, pero suelen interpretar que lo digo cuando su opinión es distinta de la mía, y no es así. La gente puede seguir el criterio que le venga en gana, siempre que para él tenga una lógica (aunque ésta sea un porque sí en algunas ocasiones), para decidir qué le gusta y qué no.

Por ejemplo, no sé nada de cine, y por tanto no me atrevería mucho a decir si una película es buena o mala, pero sí que sé cuando veo una si me gustó o no, y por qué. Mi criterio no es experto y no tiene nada que ver con la fotografía, la dirección, las luces, o lo que quiera que sea que juzguen un cinéfilo o un profesional del cine, pero existe igualmente. Tal vez yo me base en si me gustó la historia, en si me pareció creíble o no, en si me gustaban los personajes, cómo estaban elaborados, o si me creí su interpretación por parte de los actores. Quizás eso a otro le importe bien poco o le parezca estúpido para juzgar una película, pero el hecho es que yo sí que tengo unos ciertos motivos para que algo me llame la atención y otra cosa no. Incluso si es sólo que me hizo reír de lo cutre que me pareció.

Lo que pasa es que hay gente que no tiene criterio. Y no, no me refiero a que su criterio a mí me parezca que se base en porquerías, sino que hay gente a la que le gusta todo. Todas las películas son geniales, todas las mujeres son hermosas, todos los videojuegos son fantásticos... O bien todo eso le parece una mierda y no le gusta nada. La cosa es que para todas las cosas de una categoría (libros, mujeres, películas o lo que sea) tienen la misma opinión, y a veces ni siquiera saben por qué, o tienen un porqué idéntico para cosas completamente diferentes.

Por eso a algunos les digo con ciertas cosas que no tienen criterio. No porque tengan uno y lo deteste o yo no esté de acuerdo, repito, sino porque no tienen capacidad de decisión, de juicio, aunque en realidad creo que muchos de esos que aparentemente no tienen criterio, lo que realmente no tienen son cojones. Los de decir qué les gusta y por qué, así que prefieren colocarse una careta neutra desde detrás de la cual creen que nadie puede discutirles nada. Pero yo sí puedo. Si se trata de discutir, yo siempre puedo.