martes, 5 de enero de 2010

Ya vienen los Reyes Magos...

Llevaba semanas esperando este día. Me gustan los regalos, y bastante más que recibirlos, hacerlos, aunque los entreguen esos tres de oriente en mi nombre.

Sé que las cosas materiales son lo de menos, pero también que a veces nos hacen falta, o simplemente deseamos tenerlas porque nos gustan, y me encanta cuando puedo concedérselas a la gente a la que quiero. Otras veces vale más el símbolo o quien lo entrega que el objeto que lo representa. Sea la cosa que sea, me gusta ver las caras de la gente cuando encuentran lo que buscaban, o cuando se sorprenden ante lo que ven y esbozan una sonrisa. También verles disfrutar con ello, o simplemente que se alegren porque te esforzaste en que tuviesen algo. Eso sólo te lo da regalar, por eso me gusta más.

Recibir un regalo también está bien, pero es diferente. Es bonito que se acuerden de ti, y muchas veces además aciertan con lo que te regalan y te hacen un pequeño (o gran) favor, pero no se puede comparar sentir algo con ser tú quien hace que otro que te importa lo sienta. Tal vez sea egoísta, porque a veces creo que disfruto más yo regalando que el otro con lo que le regalé, pero es un egoísmo que no me hace avergonzarme.

Este año, un rey en particular se adelantó a la fecha. No vino exactamente de oriente, pero más o menos... y ni siquiera le miré las manos. Su sola presencia ya es un regalo. Gracias.

Llevaba semanas esperando este día. Y si hubiese alcanzado a imaginarlo tal y como va a ser, con más ansias lo habría esperado.