domingo, 14 de febrero de 2010

Ambiciones

A veces lo mejor de los sueños es precisamente eso, que son sueños. Cuando los ves cada vez más cerca y piensas que por fin vas a conseguirlos, de pronto pierden parte de su magia. Dejan de ser sueños para convertirse en una realidad plausible, y resulta que casi era mejor desear que se cumpliesen y trabajar en ello que verlos cumplidos. Por eso nunca hay que dejar de soñar.

Si uno sólo desease una cosa, la vida sería muy aburrida. La conseguiríamos, ¿y qué? ¿Por qué iba uno a levantarse cada mañana? Sin una motivación, sin algo que perseguir, sin una razón de ser... Sin un sueño vivir se hace mucho más pesado y más aburrido. Por eso hay mucha gente que se deprime, porque no tiene ambiciones.

Así que aunque muchas veces la gente describa a una persona como ambiciosa y se considere que es una mala característica, en realidad no es así. No es malo desear más y más cosas (y no me refiero a cosas propiamente dichas, cosas materiales), lo que puede llegar a ser malo es qué se quiere y de qué manera se trata de conseguirlo.