domingo, 21 de febrero de 2010

Ladrona

Tengo una carrera que me roba lo que soy. Cuando alguien me conoce y habla un rato conmigo, raro es que no acabe alguna frase diciendo que, claro, pienso de la forma en que lo hago porque soy psicóloga. Pues no.

Yo ya era una persona antes de estudiar esa carrera. Ya tenía una forma de ser, un carácter, un modo de actuar. Mi forma de pensar no se parece en muchas cosas ni a la de mi propia hermana, que además de llevar mi sangre ha estudiado lo mismo, ni a la de muchos (por no decir la mayoría) de mis colegas. Pero eso mucha gente parece que no lo entiende.

Encima les decepciono, porque no soy perfecta, y por algún motivo que me es ajeno, muchos piensan que un psicólogo lo debe ser. Es muy típico el "parece mentira, y eso que eres psicóloga", especialmente viniendo de gente que no tiene ni la más mínima idea de qué es lo que compete a un psicólogo. Te hablan de lo que debes ser y de lo que tienes que hacer desde la más completa ignorancia, y cuando la empiezan a dejar un poco atrás, te echan a ti la culpa de que la psicología no sea lo que ellos pensaban que era.

Al final, lo que haces mal es culpa tuya, pero lo que haces bien, o lo que otros creen que haces bien, es gracias a haber estudiado lo que has estudiado, de ninguna de las maneras es mérito tuyo. Esa carrera no sólo te roba lo que tú eres y el derecho que tienes a ser de alguna manera independientemente de ella, sino que además hace caer sobre tus hombros el peso que ella deja en los demás al carecer de esa suerte de magia que algunos de ella esperaban.